Los roedores (principalmente las especies comensales) se encuentran entre los mayores enemigos del hombre. No solo causan daño en cultivos, cosechas y alimentos almacenados sino que por sus hábitos de roer también perjudican estructuras y materiales derivados del cartón, la madera o el plástico. Además, son portadores y vectores de gérmenes de distintas infecciones que producen graves enfermedades o la muerte cuando son transmitidas al hombre o a los animales domésticos.
Es importante que la gente aprecie con exactitud el alcance y la verdadera gravedad de estas amenazas y tome conciencia que la única manera de evitarlas es adoptando en cada propiedad o domicilio particular las medidas necesarias para evitar convivir con ratas y ratones.