Tanto el ratón casero como las ratas son ampliamente conocidas en el mundo por los perjuicios que causan, y que incluyen daños en cultivos y alimentos almacenados, daños en estructuras diversas y la transmisión de enfermedades al hombre y los animales domésticos.

La pérdida de granos almacenados en todo el mundo se ha estimado en 33 millones de toneladas por año. Una rata come cada día el equivalente al 10% de su peso, es decir, entre 10 y 20 kg por año; pero mucho mayor es el daño que producen ratas y ratones contaminando alimentos con sus heces, orina y pelos, lo cual además es un serio riesgo por la transmisión de enfermedades. En un año una rata puede producir aproximadamente 25.000 excrementos, mientras que un ratón casero puede producir más de 30.000.

Las ratas atacan cultivos de maíz, arroz, caña de azúcar, maní, nuez, naranja, etc. Por otra parte, es conocido el ataque a aves domésticas (gallinas, patos, pavos) e incluso aves silvestres. Además, pueden provocar heridas de consideración en corderos, cerdos y terneros recién nacidos. La tendencia a roer (para desgastar los dientes) y a cavar son causa de considerables daños a la propiedad en todo el mundo.

Es conocida la roedura de cables eléctricos con el consiguiente peligro de incendios. La construcción de cuevas debajo de edificaciones debilita los cimientos, mientras que las cuevas en diques, caminos y terraplenes provocan erosión e inundaciones.

Pero uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta es el peligro que representan las ratas y ratones para la salud del hombre y de los animales domésticos. Algunas de las enfermedades más importantes transmitidas al hombre por estos animales incluyen la peste bubónica, la fiebre de Lassa, la virosis coriomeningitis, el tifus murino, la salmonellosis, la leptospirosis y la triquinosis. Es importante hacer una aclaración con respecto al Hantavirus, una enfermedad que cobró notoriedad últimamente en distintas partes del mundo. Esta es una virosis transmitida por ratones silvestres (no está comprobado que la transmitan el ratón casero ni las ratas negra y común), que naturalmente no conviven con el hombre ni entran en contacto con él a menos que no se adopten las medidas higiénicas o preventivas del caso.