La presencia de ratas o ratones en un ambiente se puede determinar a través de una serie de signos o evidencias, como ser:

Excrementos: los cuales pueden encontrarse a lo largo de los "caminos" utilizados, en las áreas de alimentación o cerca de los refugios o madrigueras. Son de forma cilíndrica y, en el caso de las ratas, tienen 1-2 cm de largo y 0,5 cm de diámetro. Los excrementos del ratón casero tienen alrededor de 0,6 mm de largo y pueden llegar a confundirse con los de algunos insectos, como ser la cucaracha. Sin embargo, los excrementos de la cucaracha tienen entre 0,3 y 0,5 mmm de largo y vistos bajo una lente de aumento muestran un estriado longitudinal y los extremos achatados. También pueden confundirse con los excrementos de murciélagos, aunque éstos contienen restos de insectos y se desarman fácilmente entre los dedos.

Orina: las manchas de orina (húmeda o seca) pueden encontrarse a lo largo de los senderos utilizados por los roedores o en las áreas de alimentación, aunque no puede distinguirse entre sí la orina de ratones y ratas.

Huellas o rastros: incluyen las huellas de las patas (pisadas) y las marcas de la cola, que pueden observarse en superficies polvorientas o barrosas. Cuando existen sospechas sobre la presencia de ratas o ratones en un ambiente, puede determinarse dicha presencia a través de espolvorear el piso con harina, en una pequeña superficie y por la noche. Si los hubiera, al día siguiente podrán observarse las pisadas marcadas en la harina.

Nidos: son comunes en el caso del ratón casero y generalmente se encuentran al limpiarse cocheras, desvanes, bauleras, armarios, sótanos, etc. Consisten en la acumulación de restos de materiales fibrosos (papel, tela, lana, hilo, madera, cuero).

Senderos y madrigueras: comunes de observar en el caso de las ratas, pueden encontrarse adyacentes a paredes, cercas y edificios o bajo arbustos y escombros. Las ratas memorizan los senderos y habitualmente usan las mismas "rutas".

Roeduras: las marcas de los dientes al roer pueden ser visibles en puertas, salientes, esquinas, materiales almacenados y otras superficies. Restos frescos de viruta de madera, papel, telgopor y otros materiales roídos, indican una infestación activa de roedores. El tamaño de la entrada a las madrigueras (generalmente 4 cm o menos para el ratón casero y 5 cm o más para las ratas) o la marca de los dientes puede ser usada para distinguir la roedura del ratón casero de la de ratas. Los dientes incisivos de ratas y ratones crecen continuamente (hasta 13 cm por año en el caso de las ratas) y los animales los mantienen adecuados a través de roer superficies duras o de frotar entre sí los dientes de ambas mandíbulas.

Manchas: pueden observarse sobre vigas, tirantes, cabriadas, cañerías, paredes, etc. y a lo largo de los senderos utilizados por los roedores. Se deben a la grasitud y la suciedad del pelaje y se producen como resultado del roce del cuerpo o de las patas con la superficie. Las manchas producidas por el ratón casero pueden ser menos aparentes que las producidas por las ratas.

Olores: pueden indicar la presencia del ratón casero. Un característico olor a almizcle es una señal clara de la presencia de esta especie y puede ser usado para diferenciar su presencia de la de ratas.

Sonidos: la presencia de ratas y ratones puede detectarse por varios tipos de chillidos y ruidos tales como los producidos por los animales al roer o correr sobre superficies de plástico, madera, cartón, etc, y al pelearse los individuos entre sí (en el caso de las ratas).